martes, 26 de noviembre de 2013

Cosas que me gustaron de las vacaciones en Córdoba.

El helado de cedrón
Cuando las palomas caminan, que mueven el cuello como re groovy
Ducharme
El olor a barniz en la estación de Capilla
Los colores vibrantes
Los perros
Sentarme en las piedras dentro del río
Las piedras que brillaban
Que todo parecía La Comarca
Ana
El dip de lentejitas
Los platos desparejos
Los cabritos
El agua, que no sabe a cloro
Las artesanías
Los muchachos que vendían tartas y pais
Los muchachos que hacían malabares
Los muchachos que tenían rastas
El resto de los muchachos
El olor a macoña
La palabra macoña
Las charlas
Los túneles(citos) de árboles
El vado que cortaba el pueblo
Que había cactus por todos lados
Las papas fritas al paso
Escuchar música en el callejón sin salida, al cual probablemente no debimos pasar
Despertarse y cerros
Acostarse y cerros
Ese miedito que me dio cruzar el puente a la 1 am, sobre el río y con los cerros de fondo
La cantidad de milanesas que había
Los ojos del alemán que vendía tarta
El músico ambulante que cantó Psycho Killer, una noche
Que Alberto se haya copado explicando la flora del lugar
Que Alberto nos salude dos veces, random, por la calle
Alberto
Putear a Carina
La picadita
Que nadie habló de Longobardi
Los guachitos en patas corriendo por la plaza
El perro que sabía agarrar las papas fritas en el aire
El trayecto Capilla-San Marcos, en bondi, escuchando música, mirando sierras o cerros
No saber si son sierras o cerros
Decirle a mi mamá que la extrañé
Comprar alfafores
Decir "alfafores" con impunidad total
Hablar con el pucho en la boca
Per Tutti y sus desayunos de 22 pesos
Las mesas en las calles de la plaza