jueves, 30 de mayo de 2013

El relato del allanamiento, Don Ramón y drogas.

Fue así. Vengo caminando por San Martín y Rivadavia. Y me para un cana. "¿Cuántos años tenés?" Ya lo sabía, me iban a llevar de testigo. *flashea Ana Frank* Ya fue, me entrego, pensé. "20" "Vení, acompañame." Primero pasamos por la policía, así que me quedé tranquila de que no estaban por venderme a trata de personas. Aunque no hubiesen ganado un peso conmigo. Ahí esperamos que se copen unos tipos armados para defendernos.
Tipos armados, todo ok. Partimos para "acá cerquita", donde nos habían dicho que íbamos. Caímos en Roldán, a más o menos 30 minutos de donde estábamos. Plena villa, para la trafic, paran los autos de tipos armados todos con chalecos antibalas, todos menos los testigos. De repente... GRITOS. La chica policía nos mira. "Se darán cuenta que esto es un allanamiento, ¿no?". "Por supuesto."
Ahí nos dice que la sigamos. La seguimos. Entramos a una ridículamente pequeña morada. Más mugre adentro que afuera. Una mujer, aparentando unos 35 años, despertándose medio en bolas, con una nena chiquita, de unos 3. En la otra "habitación", el apodado "hombre araña" por los policías. (Entraron y el tipo trepado en la pared, REAL.) Lo sacan esposado, lo sientan en los escombros del "piso". La mina se sentó con la nena en una silla. Todo era como una reproducción infiel y muy desbaratada de los objetos cotidianos. No sé si cabe mucha descripción para el tipo: era Don Ramón. Igual de flaco, igual de alto, igual de falopeado. Les hacen preguntas, los toquetean un poco a ver si tenían algo. Al lado de la cama -o lo que fuera- había un arma. Entra el tipo que revisaba todo, vamos a la parte que hacía de cocina. Una olla con polenta fría. Un sachet de yogurt "Cotar" vacío. Un calentador. Una botella de aceite. Listo cocina: libre de falopa. Pasamos al "living". Un televisor robado del año '40. Mesita con reposera de 1987. Mate, pava, azúcar, papeles. Al costado; un aparador. Bolsas y bolsitas con más bolsitas y tubitos llenos de sustancia similar a la cocaína. Unas 15 bolsitas de marihuana. Una revista con cocaína picada en hileras. Un recipiente pequeño con unas siete balas. Ahí los canas meta pesar bolsita. Nos aburrimos con el otro testigo -con quien creo que fui a la primaria-. Fuimos afuera a fumar un puchito. Nos llaman de vuelta; habían llegado los peritos. Había que probar si era o no coca. Para mí podía ser Maizena todavía. Yo tenía esperanzas en Don Ramón alias el hombre araña. Los testigos, nosotros, teníamos que seleccionar de cada montón un paquetito cada uno. El tipo lo abría y ponía un poco en un cartón. Le ponía una gota de químico -cuyo nombre pregunté y no supieron decirme- de color rojo, el cual en contacto con cocaína se convertía en azul. Las muestras quedaron hermosas, muy art attack. A todo esto, me sonaba la alarma de la pastilla que no podía tomar debido a la falta de civilización y agua potable. Siguieron haciendo muestras. Me bajó la presión, le copé el auto a los milicos y me dormí una siestita. En el entretiempo, mi vieja movilizó a todo San Lorenzo, incluídos los de la policía, aduana y prensa local. Bueno, nos terminaron de mostrar que era todo falopa, porque Don Ramón, uno le tenía esperanzas, pero la verdad tenía una cara insalvable. Tembló las casi 11 horas que estuvimos ahí. Y no hacía tanto frío. Cayó la mamá de la detenida, quien al final tenía 19 años, porque METH, NOT EVEN ONCE. Nos contó su historia. Se falopea desde los 11, vive atrás de Don Ramón, es prostituta, tiene como cuarenta hermanos. Los canas decidieron dejar a Dainara -o Daimara o Dainira o Pobrecitalepusimosunnombredemierda- con la abuela, Nebi. Nos leyeron el acta -ahí caí que había ido a la primaria con el otro testigo, no dije nada igual-.
Antes de que nos llevaran pa las casa' escuché a la vecina llamar a los gritos a sus perros. Como dato final, los nombres de los perros: Sam, Mia, Daisy (o Deisi) y Toby. Todo me recordó a mi niñez. TODO.

3 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Esto es cierto?
No soy Cindy, pero soy ingenua.

Sofie Pascuala♥ dijo...

Es cierto, sí.

Pichi DeLarge dijo...

Genial relato! El haber estado tambien en un allanamiento me permite entenderlo mejor todavía.

Igual en el mio no encontraron nada y duró la mitad,creo que se avivaron del allanamiento.

Etiqueta: drogas jajaja